Decía yo que los belgas tienen una estrecha relación con sus gatos. No sólo con sus gatos, sino con los gatos de todo el mundo. También con los gatos que ven por las calles. Esta mañana, en la Rue de Clef, un automovilista se detuvo, co,o lo hacen todos los automovilistas, a escazos metros del "paso de zebra". Lo natural era suponer que una persona cruzaría la calle. Pero lo que cruzó fue un gato, negro con blanco, que esperaba de un lado de la acera hasta que no pasara ningún automóvil para cruzar. Después de asegurarse que el felino estuviese a salvo al otro lado de la calle, el automovilista aceleró y continuó su camino.
lunes, 9 de noviembre de 2009
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